PREGÓN DE NAVIDAD

2005

 

 

 

Agacharos montes, ¿no lo veis? Es Dios en persona

Inclinaros hombres, ¿no lo sentís? Viene, Dios, humilde y pequeño

Escuchad, pueblos todos, ¿no lo oís? Se acerca, en pisadas silenciosas, esta noche

Por fin, lo prometido, se hace visible

Lo invisible se convierte en imagen

Lo esperado adquiere y se transforma en un rostro

Lo anunciado por profetas y reverenciado por reyes,

llora y gime en un prestado establo

La Navidad es el sí de Dios a los hombres:

su altavoz es Belén, donde si decir nada, lo dice todo

su Palabra, hecha carne, es Jesús

su grandeza viene adornada por la pobreza

su realeza disimulada en la debilidad de un Niño.

¡Dichosa tú Navidad!

Porque nos lo traes, con la misma fuerza de la primera vez,

a un Dios que, escondiéndose y revelándose en un Niño,

se hace fuerte en amor, humildad y pasión por el hombre

¡Dichosa tú Navidad!

Porque, en estas horas, alumbras lo que el mundo no tiene:

luz para aquellos que se disiparon en la oscuridad

fortaleza con los que vegetan aplastados por la debilidad

alegría para los que se hallan atenazados por la tristeza

fe para aquellos que, por mil agujeros, la derrocharon

¡Dichosa tú, Navidad!

Eres el sueño que deja de serlo

el Dios que viene al encuentro de un mundo que le dice “no”

el cielo que se abre para que la tierra no se destroce

el Dios que, siendo gigante, se hace insignificante

para que entendamos su idioma: AMOR

¡Dichosa tú, Navidad!

Porque colocas a tono nuestras almas

porque, de nuevo, la verdad y la paz nos conquistan y nos seducen

porque, el corazón, se enardece ante tan semejante milagro: JESUS

¡Dichosa tú, Navidad!

Hoy, en una intrascendente aldea, vence el amor

Hoy, en una sima fría, Dios nos hace hermanos

Hoy, la estrella más divina y veloz,

hace apostarnos en camino hacia el misterio.

¡Dichosa tú, Navidad!

¡Ojala, también yo, pudiera ser como tú!         

¡Yo, también, quiero ser Navidad!

Navidad, dejando que Dios brote en mí

Navidad, siendo pequeño para ser magnánimo

Navidad, amando aún sin recibir nada a cambio

Navidad, aún a riesgo de ser un incomprendido

Navidad, sin demasiado ruido pero con mimo

Navidad, sin dilapidar la humanidad ni menospreciar la divinidad

¡Dichosa tú, Navidad!

¡Yo, como tú, también quisiera muchas de estas cosas albergar!

¡Yo, como tú, no quiero dejar a Dios escapar!

 

Javier Leoz

Navidad 2005