Hoy 25 de marzo recordamos aquella  hora en que el Angel Gabriel se coló por la ventana de la humilde casa de Santa María anunciándole el futuro nacimiento de Jesús: ¡nueve meses exactamente quedan para Navidad!.
 

María es grande no por sus acciones y sí por el hecho de que hizo posible con su ¡SI! la venida de Jesús.

En este día, también nosotros, debiéramos de renovar con la ilusión del primer día nuestra opción por Dios, por Jesús y…por su Iglesia. Debiéramos de decir un “sí” cayendo en la cuenta de que, nuestra fe, no es un coto cerrado y sí algo que se renueva en miles de “sies” que decimos a lo largo de nuestra vida:
 

-Para querer de nuevo con la ilusión y la claridad del primer día

-Sabiendo que llevamos el anuncio del Reino aún faltando fuerzas y relevos que garanticen la evangelización del mañana.

-Para ser conscientes de que somos molde, como María, a través del cual DIOS va realizando una obra magnífica: el AMOR

-Manifestando en un “tú a tú” silencioso, y cargado de misterio con el Señor, que estamos dispuestos a ser signos vivientes de la presencia de Dios en el mundo.
 

APRENDER A QUERER COMO DIOS QUIERE ES:

-No poner filtros ni paréntesis a la voz de DIOS que nos presenta a su Hijo como búsqueda del hombre movido por su corazón de Padre” (Juan Pablo II)

-Evitar los prejuicios que podamos tener sobre nuestra misión de cristianos en un mundo donde apenas se escuchan ni interesan los voceros de Cristo.

-Curarnos del egocentrismo que nos invade: con DIOS podemos hacer obras grandes....sin El, la vida, se convierte en un caos permanente.

-Recuperar la inocencia perdida: “eh aquí la esclava....”. Ponernos en camino y en disposición hacia DIOS es avanzar hacia la plenitud como personas y como creyentes. Es encontrar nuestra razón de ser.

-Sentirnos contemplados  por DIOS (no observados)  da seguridad a nuestros pasos, luz a nuestras acciones, profundidad a nuestra existencia.

-Turbarnos ante la presencia de Dios (no temerosos). También nosotros somos benditos desde el día de nuestro Bautismo. Otra cosa es que seamos conscientes de la multitud de saludos que, como en María, nos llegan de parte de Dios en diversas circunstancias y a través  de numerosos ángeles con rostros de personas.

-Que a la hora de decidirnos en nuestras respuestas pueda más en la balanza de nuestra vida el “SI” nítido y convencido que los “NO” del miedo y de la cobardía, de la comodidad y del pasotismo, de la duda y de la mediocridad.

 
En tiempos de dificultades (¡que época no ha estado exenta de tropiezos para la Fe!) tendríamos que dar gracias a DIOS porque se ha fijado en nosotros para prolongar su presencia en hombres y mujeres que seguimos apostando y creyendo en su Palabra.

           

Día de la Anunciación. Un momento propicio para ver como está nuestro “SI” en el camino de la fe. En nuestro compromiso con la Iglesia

           

Nuestros “SI” o nuestros “NO” a DIOS, en el clarear de cada jornada, en cada situación que se nos presenta, en cada momento y en cada circunstancia se parecen o no se parecen mucho a los que Santa María pronunció mientras estuvo latiendo en la tierra.

Javier Leoz

           
           
           

LA ANUNCIACIÓN:
COMO MARIA

DECIMOS “SI”
PARA QUE DIOS
LLEVE A FIN
AQUELLO QUE
TIENE PENSADO