Santa María,  Madre de Dios, ha sido y lo sigue siendo todavía,

una fuente inagotable de alegría y de buenos sentimientos para muchas generaciones,

un motivo para la sana celebración con una santa fiesta

y un trampolín de oración, de ternura y de devoción popular.

Santa Maríala Virgen de Nieva, Patrona de Peralta

sigue significando esa luz que ilumina la oscuridad del corazón que la busca.

Un atalaya, muy especial, donde subimos,

para contemplar el mayor de los secretos que Ella encierra y divisa: AMOR A DIOS

Santa María, la Virgen de Nieva, estrella de nuestra Villa

irradia, como no podría ser de otra manera,

los mejores colores de la fe y de la esperanza,

el mejor surtidor para un corazón que quiera una eterna fiesta.

Por ello, porque su día se acerca,

y tan metida la llevamos en el hondón de nuestras almas,

le pidamos a voz en grito:

-Que interceda ante Dios, para que sean horas de exteriorizar lo mejor de nosotros mismos

-Que hable ante Dios, para que nuestra fe sea sólida y limpia como Ella

-Que intervenga ante Dios, para que todo que transcurra en estas jornadas, sea de verdad en honor a Ella y digno de Ella.

-Que en ese aparente "olvido social" de Dios, estas fiestas en honor a nuestra Virgen, sean un momento privilegiado para ahondar en nuestras raíces

y para no despistarnos de los caminos de la concordia,

del encuentro y de la amistad.

Que la FE en Jesús nos haga descubrir ese encanto y aquel especial brillo de Aquella mujer que, siendo tan pequeña, tan grandes cosas hizo y dio.

 

Por algo, el corazón de Peralta, siempre tiene un espacio reservado para Ella.

Y no solamente...diez días.

 

¡FELICES FIESTAS!¡VIVA LA VIRGEN DE NIEVA!

Vuestro cura.