MIRANDO HACIA EL AYER

Y MIRANDO EL MAÑANA

 

 

LA MIRADA AL AYER DEL 2004

¿Ha supuesto  un poco de bienestar a mi familia?

¿A nivel personal he mejorado?

¿Socialmente ha supuesto algo para mí y he aportado algo a los demás?

¿Religiosamente he avanzado o me quedé estancado en la incertidumbre?

¿Emocionalmente me encuentro equilibrado o turbado por situaciones concretas?

¿En el trabajo me he realizado, he visto la presencia de Dios o he sufrido?

¿En el amor he  perseverado o han surgido obstáculos peligrosos?

¿Los 12 meses que acaban han sido bombas destructivas o trampolines que me han elevado?

¿Los 12 meses que mueren han sido luces o sombras en mi vida?

¿Los 12 meses que quedan atrás han sido caminos verdaderos o atajos falsos?

 

 

 

 

LA MIRADA AL MAÑANA DEL 2005

Hacer planes para que pueda más la paciencia que la pólvora de mis reacciones

Ser consciente de que la felicidad, además de desearse, se trabaja personalmente

No quedarnos en palabras vacías que se evaporan a una con las burbujas de nochevieja

Brindar no significa celebrar un triunfo inexistente sino poner las bases para que, la ruina de lo anterior, sirva como cimiento de algo nuevo

Desear lo mejor, para el Año Nuevo, no es cantar una victoria que se desea sino esforzarnos por hacer nueva toda la realidad donde nos encontremos

Atisbar los doce nuevos meses es pensar que la esperanza nunca acaba sino que, con Dios, siempre hay algo  que comenzar

Iniciar estos 365 días supone dejar colgado en el armario del olvido el traje que ocultó lo mejor de nosotros mismos y vestirnos de nuevos modos y de palabras nuevas

Caminar por un nuevo año es hacer una reflexión sobre el camino recorrido pero, sobre todo, rechazar  aquellos que nos llevaron a un punto sin retorno

Encarar el nuevo año es hacer un firme propósito de romper con los viejos hábitos para adquirir otros más positivos

 

 

Celebrar la Nochevieja es no perder las dos visiones de nuestra propia existencia: una mirando hacia atrás (para reflexionar) y, otra más, mirando hacia delante (para reconducirla).

Adentrarnos en un nuevo año supone siempre meternos dentro de nosotros mismos para sacar todo trasto inservible que ha podido suponer peso en la conciencia, lastre en nuestras actuaciones, paralización de nuestra personalidad, debilidad en nuestros planteamientos, dudas en nuestra fe, pesimismo en nuestro vivir, etc.

Adentrarnos en un nuevo año contrae siempre la responsabilidad de no quedarnos en el ficticio brindis e intentar, de nuevo, ser aquellas personas que se quedaron en los tópicos de un ¡Feliz Año Nuevo! , sin saber muy bien el por qué ni a quién se lo decían.

J.Leoz

 

 ¡FELIZ AÑO 2005!